lunes, 19 de septiembre de 2011


El “dolor” puede ser algo que tengamos en común, pero es diferente para cada uno. No es sólo la muerte lo que nos duele, es la vida, son las pérdidas, son los cambios. Cuando duele tanto, no puedes respirar, y así es como sobrevives. Pero recuerda que un día, de algún modo, increíblemente, ya no te vas a sentir así… ya no dolerá tanto.
El dolor viene a su tiempo, para todos y a su propia manera. Así que lo mejor que podemos hacer, es probar la sinceridad, permitirnos sentirlo cuando llegue y dejarlo ir, cuando podamos. La peor parte, es cuando piensas que lo habías superado y empieza de nuevo. Y siempre, cada vez que te acuerdas de ello, te quita el aliento.

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